Guardianes de nuestras aguas. 20° aniversario.
A veinte años de su última maniobra, el eco de su vocación nos sigue guiando.
El tiempo transcurre, pero las aguas del Río de la Plata no
olvidan. Hace exactamente dos décadas, una fría noche de invierno nos arrebató
a tres hombres íntegros, profesionales ejemplares y marinos de raza que
entregaron sus vidas al servicio de la seguridad de la navegación. Su partida
en el trágico naufragio del Ederra III dejó una herida profunda en la
comunidad marítimo-portuaria, pero también un legado imperecedero de valor,
camaradería y profundo respeto por el mar.
Ser práctico de río no es simplemente un oficio; es una
forma de vida que exige templanza, conocimiento absoluto de los canales y una
entrega incondicional ante la naturaleza incomprensible. Ellos encarnaban esa
nobleza del mar de la mejor manera. Cuidaban cada buque que ingresaba a
nuestras aguas como si fuera el propio, desafiando tormentas y corrientes para
asegurar el destino de tripulaciones enteras.
Hoy, al cumplirse 20 años de aquel doloroso suceso, sus
nombres, Hugo Ariel Baños, Martín Sorachi y Alexis Egorov, Prácticos de
Río, no son solo un recuerdo del pasado, sino un faro vivo que ilumina a las
nuevas generaciones de marinos. Quienes compartieron guardias, mates y
maniobras con ellos los recuerdan con la misma calidez de siempre: como
profesionales intachables y amigos entrañables que el río decidió retener en su
seno.
A sus familias, que transformaron la ausencia en fortaleza,
y a los compañeros que mantienen viva su memoria en cada práctico que aborda un
buque al amanecer: nuestro más sincero y respetuoso homenaje.



